Una eterna pambamesa quiero vivir
con tal de que no se riga sólo por el logos de la argumetación
porque las pambamesas indígenas no se reducían a la causa y el efecto.
Quiero que medie la razón del eros: la vida, la pasión,
como la de los afros que con sus gestos elucubran sus reclamos
y que por ser su palabra orgánica y sensual no pueden callar,
como en la indignada Esmeraldas o en la soberana Manta.
o por qué no? como en nuestros enredos ruteros de aquí y de allá,Diana, Yoda, Nerea, Maggi,...
pa que más. Quiero que la diriga el pathos: la sensibilidad, el afecto,
en la personificación del amor diáfano de los habitantes de Oña,
cuando a pesar del barro y la pobreza
nos pusieron en la mesa la chicha, el maíz...
en fin: la comida sagrada de toda pambamesa;
y luego un viejo decrépito con dificultad para andar,
se esforzó para entonar su poesía campesina, rústica, y celestial,
(un mejor director que Gerardo sería con seguridad).
Quiero que el lugar elegido para tal pambamesa vitalicia
sea la selva de Coca, en donde nace lo infinitamente complejo,
lo grande, lo diverso, lo pequeño, y hoy lo indefenso,
Rodearíamos el gran Ceiba inabrasable
y la Pacha Mama milenaria nos apaciguaría con su voz interior,
con su espíritu santo,
por si Nerea depronto se altera con alguno.
Nuestro público puede ser Arcabuz y su familia,
porque en Galápagos saben que la razón del espíritu
produce siempre buenas verdades,
y militancias perpetuas...
RUTEROS! ¿Nos arriesgamos a vivir una vida de pambamesas así?
jueves, 14 de enero de 2010
UTOPÍA PAMBAMESUNA
Utopía Pambamesuna
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